Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Lc. 1.47
1- Jn. 4.14-15
2- Mt. 13.46
3- Jn. 10.4
Oh dulce Cristo,
Salvador de mi alma,
vengo anheloso
de tu comunión;
tú eres en mí
la fuente de la vida,
del corazón,
preciosa posesión.
Mi gran tesoro,
perla de gran precio,
en ti confío,
gozo tengo yo;
rico en tu amor,
no busco más riquezas,
regocijándome
en tu salvación.
Oh Cristo mío,
quiero sólo amarte,
siempre servirte
como mi Señor;
siempre seguirte,
obediencia darte,
vivir en tu presencia
y en tu amor. Amén.
LETRA: L. P. Van Slyke
MÚSICA: Joseph Barnby, 1889